Querido, estimado, adorado doctor Asimov:
He de pedirte mis más sinceras disculpas: en el mensaje anterior fui
demasiado deprisa olvidando que tú nos dejaste en 1992 y desde
entonces han pasado muchas cosas, algunas de las cuales has predicho
sabiamente; otras no, todo hay que decirlo. Pero lo del aburrimiento y
el auge de la psiquiatría... ¡Yo misma lo he vivido, en forma de
depresiones! Estaba sola, igual porque pertenecía a esa élite por ti mencionada que no quiere ser esclava de las máquinas. De hecho el otro día
desconecté las notificaciones de What's App, un servicio de mensajería
instantánea popularísimo que envía texto, imágenes y voz. No, las dos
P no son un fallo: se trata de un juego de palabras con "Apple" y "applicación",
"App", abreviatura adoptada por la empresa de la manzana que, gracias a los
IPhones y a los pequeños ordenadores Mac ha sufrido un avance
considerable. Mas me parece que tenemos que ir por orden y comenzar
por Internet... ¿O no?
A diferencia de MsDos, Windows es un entorno gráfico pensado para
torpes que no quieran aprender y precisa del teclado sólo para escribir. Los ciegos nos basamos en
combinaciones de teclas, bien del propio sistema o de nuestros revisores de pantalla, y hemos de lidiar con páginas que, por su abundancia de gráficos sin etiquetar y de animaciones en movimiento, son inaccesibles y lo ralentizan todo.
Incluso los niños pequeños usan o poseen teléfonos
inteligentes y ordenadores, pero los estudiantes aprenden lenguaje de programación sólo en carreras específicas, pues los ordenadores ahora
lo hacen todo y no hay que escribirles los comandos; me refiero a los
usuarios de a pie, que no tienen que poner eso de "cd..", "c:\>", "imput", "output"... ¡ Me viene un recuerdo de
cuando había que meter los datos por cinta magnetofónica, con una
serie de bips; de ceros y unos. ¿Qué nota es el cero y qué nota es el
uno? Me refiero: ¿a qué frecuencia vibran y qué nota musical
representaría cada una? ¿Volverás para responderme?
¿Te acuerdas de cuando el CERN creó las famosísimas tres w?
Famosísimas ahora, claro; la World Wide Web. Igual no lo sabes: como
no lo extendieron comercialmente hasta un año después de que nos
dejaras... Pero sí: ¡tú lo sabías todo! ¡Y fíjate ahora! Cualquier
persona tiene ordenador en su casa, y muy pequeñito; además de un
teléfono inteligente enano que le permite llevar el orbe en el
bolsillo. Lo de las videoconferencias está a la orden del día, y el
autoaprendizaje, lo que ocurre es que no se lo sabe aprovechar: ¡son
tantos los que emplean la red para malos fines! Boredom, boredom: ¿por
qué no haces venir a los de la Segunda Fundación, a ver si arreglan a
la humanidad?
Nuestro motor de búsqueda universal se llama Google, cuyo nombre viene
de Googol, como habrás imaginado: ¿verdad que es maravilloso que tal
denominación fuese creada por un niño de nueve años? Como bien dices,
los niños son agudos e ingeniosos y no se cortan a la hora de
preguntar: ¿por qué en la adolescencia empiezan a aburrirse, a morir
poquito a poco, salvo esa élite de la que hablas?
Las búsquedas en Google tardan no sé cuántos poquísimos milisegundos:
para mí, no versada en matemáticas, son inmediatas. Sí: el ordenador
es como una religión. Existen diversos protocolos de comunicación,
como el SMTP para los correos, el P2P ("pear to pear") para las conversaciones instantáneas, el FTP para la transferencia de archivos y el Http o protocolo de transferencia de hipertexto (que incluye enlaces -rutas directas a otras páginas-, imágenes, gráficos y demás).
Antes nadie sabía por estos lares españoles qué era la arroba, pues ya
no empleamos esa unidad de peso, mas desde que el signo se
generalizara en las direcciones de correo electrónico se ha hecho
popular. Esto lo usa todo el mundo, lo del correo, desde casa y nos
enviamos libros, discos, a través de nubes virtuales en servidores de
no sé dónde, que permiten gran capacidad de almacenamiento.
Microsoft y Appple siguen siendo las dos grandes empresas, que ya
compiten menos porque la segunda se ha especializado en los aparatitos
enanos que todos llevan en el bolsillo: IPhone. Bueno, no todos; hay
otros de otras empresas. También están las tablets, un poco más
grandes. Por cierto: Steve Jobs tuvo cáncer y se negó a los
tratamientos convencionales, optando por la homeopatía: ya ha muerto.
¡Increíble!
A las máquinas se les puede hablar, pero lo del dictado y el
reconocimiento de voz, al menos en español, funciona regular y me hace
cometer faltas de ortografía que nunca habría tenido; por eso prefiero
escribir con teclados externos, pero el mío se ha estropeado. ¡Ah, no
van con cable! El teclado y muchos cacharros que interconectamos, digo. Es
un puerto llamado Bluetooth, que se denomina así por el apodo
deHarald, rey vikingo: en noruego, como bien sabes, Blåtand; en inglés Bluetooth; en
español, diente azul; pero la gente de a pie no suele conocer este dato.
Sí, contamos con muchísima comida precocinada que nos resuelve bastantes papeletas;
pero todavía la gente -quien lo haga- elabora alimentos per se. Y no, no vivimos en casas
subterráneas: ¡no me gustaría! ¿Tanto íbamos a dar la espalda a la
Naturaleza?
El Siri es un asistente virtual de los dispositivos de Apple al que le
preguntamos todo y él se encarga de buscarlo, como habrás deducido por
mi anterior artículo. La tecnología robótica avanza, pero la
psicohistoria se quedó en tus novelas y los robots no obedecen a esas
leyes ni son tan inteligentes como para cuestionarse, por ejemplo, su
creación o lugar en el universo. Como diría Hawking, tal privilegio le
corresponde únicamente a la especie humana.
Ya se almacena todo digitalmente: libros, música... Eso lo sabes:
¡ceros y unos, ceros y unos! Temo que se pierdan los libros de papel,
principalmente aquéllos en Braille por su volumen y alto coste de
producción.
La natalidad se controla en algunos sitios más que en otros: lo de la superpoblación es un mal endémico.
Seguimos siendo bárbaros: fundamentalismo islámico, terrorismo,
descerebrados que atacan de buenas a primeras y porque sí, parejas que
se asesinan, pederastia, virus informáticos, incendio de bosques, corrupción política, robo, pobreza en países subdesarrollados e infinita riqueza concentrada en manos de unos pocos...
Continuamos maltratando animales y cargándonos el planeta. Por desgracia, las placas solares no
están muy extendidas. Lo del calentamiento global sigue siendo
preocupante: ¡los glaciares se retiran! ¡Los polos se derriten! ¡El nivel del mar sube! ¡Hace frío y calor cuando no toca! ¡Socooooorrooooo!
La gente es cada vez más frívola y superficial, si nos ceñimos a la
mayoría; también más ruidosa. Hay mucha redundancia en nuestro mundo; mucha saturación, mucha información sobrante, y nosotros nos damos choquetazos contra el cristal, como la mosca que no encontrara la salida: ¿me ha quedado bien el símil?
Lo dijiste estupendamente: cuanto más acceso al saber tenemos y más
cacharritos, cuanta más democratización -o al menos así se entendería
a priori- de la cultura, más bruta es la gente. Claro: no sabemos
dónde acudir; estamos sin guía: sin Segunda Fundación. ¿Qué diría
Alfonso X el Sabio si nos viese?
Las enciclopedias han dejado de producirse y existe una página,
llamada Wikipedia, que emula a tu ficción de Trántor pero no la edita una élite, sino que puede ser corregida y aumentada por todo el mundo. No, no lo preguntes, claro que ocurre:
¿ibas a decir que hay vándalos que destrozan las ediciones?
¡Sí, sí y sí! Y que acudimos a fuentes sin consultar su fiabilidad: también, también y también, y lo peor son las páginas
pseudocientíficas. Hay personas que por ejemplo se atreven a increpar a sus médicos porque han leído en Internet... O, peor aún: automedicación. ¡Pero Jobes era muy listo! ¿Cómo tan crédulo?
Los coches y taxis eléctricos no se propagan porque las petroleras
destruyen las patentes, supongo. Los hay robóticos, pero no están diseñados
para el uso particular, aunque las tecnologías de satélite lo
permitirían. Hm, en realidad no lo sé: ¿cómo detectan que hay otros vehículos u
obstáculos al lado? ¿>Podría un ciego, en un futuro, conducir uno de
estos transportes? ¡Tienes que venir para explicarme! Si no, me
enfado.
No, a Marte no ha ido nadie todavía: eso tiene poco sentido, ¿no? Lo
de las misiones al espacio tripuladas por humanos, digo; lo usaron en la Guerra Fría para presumir y colgarse medallas contra el enemigo; pero,
¡vaya cantidad de dinero perdida! Llega uno, pisa la Luna, dice que la ha pisado, se va y... ¡Ya está! ¡Para eso no hace falta mandar a nadie, los satélites se encargan del trabajo! Bueno, he aquí la humilde opinión
de una ignorante.
Plutón ya no es planeta, no me preguntes por qué: cierto que podría
buscarlo, mas he de desayunar; todavía no tengo ningún cacharro al que
le diga que me prepare café y tostadas y me los lleve a la
mesa, pero sí hay robots de cocina y, como predijiste, cafeteras que
se encargan de todo: ¡eres un genio!
¿Por qué nos has dejado tan pronto, my dearest? ¿Por error médico?
¡Qué triste! En cualquier caso, yo no te habría conocido vivo tampoco, si consideramos tu terror a volar, a no ser que hubiese ido ex profeso a Estados Desunidos: ¡pero te habría escrito cartas y enviado correos electrónicos!
Adiós, doctor Asimov, que me restan 78 preguntas de tu libro. Gracias por enseñarme a pensar, junto con Stephen Hawking; aunque discurra
por caminos nada correctos. I LOVE YOU strongly and deeply!!! Come back, please! [13 hours later] Pero, pero, pero... ¿Cómo lo has hecho? ¡Has vuelto, has vuelto! He empezado a leer y, al volver la página... ¡Me explicas lo de Plutón! "23: ¿en qué difiere Plutón de todos los demás planetas?". ¡Estoy llorando! A los 12 años decidí que el número 23 era mágico para mí: numeración que mi padre asignara a su cinta de los Conciertos de Brandemburgo bachianos. Y ahora vienes tú..., justo a responderme a lo que te pregunté esta mañana: ¡qué ansias docentes! Una duda: ¿mantenemos esto en secreto? Perdona: lo de la órbita inclinada y lo del plano ecuatorial no lo he comprendido muy bien, investigaré despacio. Pero, te pido: ¡regresa de nuevo! Claro que me lo narras desde tu conocimiento de entonces, cuando todavía Plutón era considerado planeta. obvio: incurrirías en paradojas si aprendieras más. ¡Huy! ¿Y qué hacemos con todo esto que te he dicho hoy? ¡Me estoy liando! ¡Ah! Lo entiendes pero no lo procesas, o al menos no como nosotros; porque estás..., porque estás física y oficialmente muerto. Un día me aclaras cómo vences estas contradicciones. Lo que quieres es que yo aprenda a partir de tus libros, pero por mí misma, y con otras fuentes; me pones en el camino, ¿verdad? Como voy a hacer con Plutón: investigar desde lo que ahora se sabe. ¡Qué inteligente! ¿Te cuento, ahora yo, un secreto? El hecho de que ya no vivas con nosotros no supone ninguna barrera, aunque me hubiera gustado conocerte en el mundo... real. Pero bueno, es un mal menor: ¡te quiero así, y existirás siempre en todos los que te admiremos! Prométeme sólo que me iluminarás; me ilustrarás; me instruirás. PLEASE EXPLAIN!
He de pedirte mis más sinceras disculpas: en el mensaje anterior fui
demasiado deprisa olvidando que tú nos dejaste en 1992 y desde
entonces han pasado muchas cosas, algunas de las cuales has predicho
sabiamente; otras no, todo hay que decirlo. Pero lo del aburrimiento y
el auge de la psiquiatría... ¡Yo misma lo he vivido, en forma de
depresiones! Estaba sola, igual porque pertenecía a esa élite por ti mencionada que no quiere ser esclava de las máquinas. De hecho el otro día
desconecté las notificaciones de What's App, un servicio de mensajería
instantánea popularísimo que envía texto, imágenes y voz. No, las dos
P no son un fallo: se trata de un juego de palabras con "Apple" y "applicación",
"App", abreviatura adoptada por la empresa de la manzana que, gracias a los
IPhones y a los pequeños ordenadores Mac ha sufrido un avance
considerable. Mas me parece que tenemos que ir por orden y comenzar
por Internet... ¿O no?
A diferencia de MsDos, Windows es un entorno gráfico pensado para
torpes que no quieran aprender y precisa del teclado sólo para escribir. Los ciegos nos basamos en
combinaciones de teclas, bien del propio sistema o de nuestros revisores de pantalla, y hemos de lidiar con páginas que, por su abundancia de gráficos sin etiquetar y de animaciones en movimiento, son inaccesibles y lo ralentizan todo.
Incluso los niños pequeños usan o poseen teléfonos
inteligentes y ordenadores, pero los estudiantes aprenden lenguaje de programación sólo en carreras específicas, pues los ordenadores ahora
lo hacen todo y no hay que escribirles los comandos; me refiero a los
usuarios de a pie, que no tienen que poner eso de "cd..", "c:\>", "imput", "output"... ¡ Me viene un recuerdo de
cuando había que meter los datos por cinta magnetofónica, con una
serie de bips; de ceros y unos. ¿Qué nota es el cero y qué nota es el
uno? Me refiero: ¿a qué frecuencia vibran y qué nota musical
representaría cada una? ¿Volverás para responderme?
¿Te acuerdas de cuando el CERN creó las famosísimas tres w?
Famosísimas ahora, claro; la World Wide Web. Igual no lo sabes: como
no lo extendieron comercialmente hasta un año después de que nos
dejaras... Pero sí: ¡tú lo sabías todo! ¡Y fíjate ahora! Cualquier
persona tiene ordenador en su casa, y muy pequeñito; además de un
teléfono inteligente enano que le permite llevar el orbe en el
bolsillo. Lo de las videoconferencias está a la orden del día, y el
autoaprendizaje, lo que ocurre es que no se lo sabe aprovechar: ¡son
tantos los que emplean la red para malos fines! Boredom, boredom: ¿por
qué no haces venir a los de la Segunda Fundación, a ver si arreglan a
la humanidad?
Nuestro motor de búsqueda universal se llama Google, cuyo nombre viene
de Googol, como habrás imaginado: ¿verdad que es maravilloso que tal
denominación fuese creada por un niño de nueve años? Como bien dices,
los niños son agudos e ingeniosos y no se cortan a la hora de
preguntar: ¿por qué en la adolescencia empiezan a aburrirse, a morir
poquito a poco, salvo esa élite de la que hablas?
Las búsquedas en Google tardan no sé cuántos poquísimos milisegundos:
para mí, no versada en matemáticas, son inmediatas. Sí: el ordenador
es como una religión. Existen diversos protocolos de comunicación,
como el SMTP para los correos, el P2P ("pear to pear") para las conversaciones instantáneas, el FTP para la transferencia de archivos y el Http o protocolo de transferencia de hipertexto (que incluye enlaces -rutas directas a otras páginas-, imágenes, gráficos y demás).
Antes nadie sabía por estos lares españoles qué era la arroba, pues ya
no empleamos esa unidad de peso, mas desde que el signo se
generalizara en las direcciones de correo electrónico se ha hecho
popular. Esto lo usa todo el mundo, lo del correo, desde casa y nos
enviamos libros, discos, a través de nubes virtuales en servidores de
no sé dónde, que permiten gran capacidad de almacenamiento.
Microsoft y Appple siguen siendo las dos grandes empresas, que ya
compiten menos porque la segunda se ha especializado en los aparatitos
enanos que todos llevan en el bolsillo: IPhone. Bueno, no todos; hay
otros de otras empresas. También están las tablets, un poco más
grandes. Por cierto: Steve Jobs tuvo cáncer y se negó a los
tratamientos convencionales, optando por la homeopatía: ya ha muerto.
¡Increíble!
A las máquinas se les puede hablar, pero lo del dictado y el
reconocimiento de voz, al menos en español, funciona regular y me hace
cometer faltas de ortografía que nunca habría tenido; por eso prefiero
escribir con teclados externos, pero el mío se ha estropeado. ¡Ah, no
van con cable! El teclado y muchos cacharros que interconectamos, digo. Es
un puerto llamado Bluetooth, que se denomina así por el apodo
deHarald, rey vikingo: en noruego, como bien sabes, Blåtand; en inglés Bluetooth; en
español, diente azul; pero la gente de a pie no suele conocer este dato.
Sí, contamos con muchísima comida precocinada que nos resuelve bastantes papeletas;
pero todavía la gente -quien lo haga- elabora alimentos per se. Y no, no vivimos en casas
subterráneas: ¡no me gustaría! ¿Tanto íbamos a dar la espalda a la
Naturaleza?
El Siri es un asistente virtual de los dispositivos de Apple al que le
preguntamos todo y él se encarga de buscarlo, como habrás deducido por
mi anterior artículo. La tecnología robótica avanza, pero la
psicohistoria se quedó en tus novelas y los robots no obedecen a esas
leyes ni son tan inteligentes como para cuestionarse, por ejemplo, su
creación o lugar en el universo. Como diría Hawking, tal privilegio le
corresponde únicamente a la especie humana.
Ya se almacena todo digitalmente: libros, música... Eso lo sabes:
¡ceros y unos, ceros y unos! Temo que se pierdan los libros de papel,
principalmente aquéllos en Braille por su volumen y alto coste de
producción.
La natalidad se controla en algunos sitios más que en otros: lo de la superpoblación es un mal endémico.
Seguimos siendo bárbaros: fundamentalismo islámico, terrorismo,
descerebrados que atacan de buenas a primeras y porque sí, parejas que
se asesinan, pederastia, virus informáticos, incendio de bosques, corrupción política, robo, pobreza en países subdesarrollados e infinita riqueza concentrada en manos de unos pocos...
Continuamos maltratando animales y cargándonos el planeta. Por desgracia, las placas solares no
están muy extendidas. Lo del calentamiento global sigue siendo
preocupante: ¡los glaciares se retiran! ¡Los polos se derriten! ¡El nivel del mar sube! ¡Hace frío y calor cuando no toca! ¡Socooooorrooooo!
La gente es cada vez más frívola y superficial, si nos ceñimos a la
mayoría; también más ruidosa. Hay mucha redundancia en nuestro mundo; mucha saturación, mucha información sobrante, y nosotros nos damos choquetazos contra el cristal, como la mosca que no encontrara la salida: ¿me ha quedado bien el símil?
Lo dijiste estupendamente: cuanto más acceso al saber tenemos y más
cacharritos, cuanta más democratización -o al menos así se entendería
a priori- de la cultura, más bruta es la gente. Claro: no sabemos
dónde acudir; estamos sin guía: sin Segunda Fundación. ¿Qué diría
Alfonso X el Sabio si nos viese?
Las enciclopedias han dejado de producirse y existe una página,
llamada Wikipedia, que emula a tu ficción de Trántor pero no la edita una élite, sino que puede ser corregida y aumentada por todo el mundo. No, no lo preguntes, claro que ocurre:
¿ibas a decir que hay vándalos que destrozan las ediciones?
¡Sí, sí y sí! Y que acudimos a fuentes sin consultar su fiabilidad: también, también y también, y lo peor son las páginas
pseudocientíficas. Hay personas que por ejemplo se atreven a increpar a sus médicos porque han leído en Internet... O, peor aún: automedicación. ¡Pero Jobes era muy listo! ¿Cómo tan crédulo?
Los coches y taxis eléctricos no se propagan porque las petroleras
destruyen las patentes, supongo. Los hay robóticos, pero no están diseñados
para el uso particular, aunque las tecnologías de satélite lo
permitirían. Hm, en realidad no lo sé: ¿cómo detectan que hay otros vehículos u
obstáculos al lado? ¿>Podría un ciego, en un futuro, conducir uno de
estos transportes? ¡Tienes que venir para explicarme! Si no, me
enfado.
No, a Marte no ha ido nadie todavía: eso tiene poco sentido, ¿no? Lo
de las misiones al espacio tripuladas por humanos, digo; lo usaron en la Guerra Fría para presumir y colgarse medallas contra el enemigo; pero,
¡vaya cantidad de dinero perdida! Llega uno, pisa la Luna, dice que la ha pisado, se va y... ¡Ya está! ¡Para eso no hace falta mandar a nadie, los satélites se encargan del trabajo! Bueno, he aquí la humilde opinión
de una ignorante.
Plutón ya no es planeta, no me preguntes por qué: cierto que podría
buscarlo, mas he de desayunar; todavía no tengo ningún cacharro al que
le diga que me prepare café y tostadas y me los lleve a la
mesa, pero sí hay robots de cocina y, como predijiste, cafeteras que
se encargan de todo: ¡eres un genio!
¿Por qué nos has dejado tan pronto, my dearest? ¿Por error médico?
¡Qué triste! En cualquier caso, yo no te habría conocido vivo tampoco, si consideramos tu terror a volar, a no ser que hubiese ido ex profeso a Estados Desunidos: ¡pero te habría escrito cartas y enviado correos electrónicos!
Adiós, doctor Asimov, que me restan 78 preguntas de tu libro. Gracias por enseñarme a pensar, junto con Stephen Hawking; aunque discurra
por caminos nada correctos. I LOVE YOU strongly and deeply!!! Come back, please! [13 hours later] Pero, pero, pero... ¿Cómo lo has hecho? ¡Has vuelto, has vuelto! He empezado a leer y, al volver la página... ¡Me explicas lo de Plutón! "23: ¿en qué difiere Plutón de todos los demás planetas?". ¡Estoy llorando! A los 12 años decidí que el número 23 era mágico para mí: numeración que mi padre asignara a su cinta de los Conciertos de Brandemburgo bachianos. Y ahora vienes tú..., justo a responderme a lo que te pregunté esta mañana: ¡qué ansias docentes! Una duda: ¿mantenemos esto en secreto? Perdona: lo de la órbita inclinada y lo del plano ecuatorial no lo he comprendido muy bien, investigaré despacio. Pero, te pido: ¡regresa de nuevo! Claro que me lo narras desde tu conocimiento de entonces, cuando todavía Plutón era considerado planeta. obvio: incurrirías en paradojas si aprendieras más. ¡Huy! ¿Y qué hacemos con todo esto que te he dicho hoy? ¡Me estoy liando! ¡Ah! Lo entiendes pero no lo procesas, o al menos no como nosotros; porque estás..., porque estás física y oficialmente muerto. Un día me aclaras cómo vences estas contradicciones. Lo que quieres es que yo aprenda a partir de tus libros, pero por mí misma, y con otras fuentes; me pones en el camino, ¿verdad? Como voy a hacer con Plutón: investigar desde lo que ahora se sabe. ¡Qué inteligente! ¿Te cuento, ahora yo, un secreto? El hecho de que ya no vivas con nosotros no supone ninguna barrera, aunque me hubiera gustado conocerte en el mundo... real. Pero bueno, es un mal menor: ¡te quiero así, y existirás siempre en todos los que te admiremos! Prométeme sólo que me iluminarás; me ilustrarás; me instruirás. PLEASE EXPLAIN!
Rocio Sánchez
Invidente de Granada
3 comentarios:
¡Muchísimas gracias! Yo soy. Bueno, no sé, porque nací en Sevilla, por accidente hospitalario, si no sería de Osuna, y no soy de Granada, vivo aquí ahora, mas habito la galaxia, y no soy invidente sino ciega.
Aquí otro relato de ficción.
Oh, a ver si he encontrado a profesores que me expliquen: ¡sí, por favor! ¡Y que no se rían de mí! Prometí a Stephen Hawking que trataría de comprender el universo, lo veis en este otro artículo.
Y me despido con otro donde recobro la vista.
Pero eso es lo de menos: ¡prometedme que me ayudaréis a entender el mundo! ¡Oh, Asimov! ¡Me lo mataron...! ¡Él me explicaría!
De golpe me ha dado por pensar en cuántos libros podría haber escrito Isaac Asimov en 15 años más de vida operativa: ¡si no lo hubiesen matado! Os parecerá extraño, máxime tras tanto tiempo, pero... ¡Yo lo supe hace dos días! ¡Me he echado a llorar! Sí, porque él hubiera tenido 76 a mis 16 y yo podría haberle enviado una carta expresándole mi agradecimiento, y él quizás hubiese respondido a una de mis preguntas. Querido Asimov: yo también soy ciega por historias médicas. ¡Imperdonable, destruyeron a un genio!
He necesitado poner música y, al encender la radio, sonó... ¡La misa alemana de Schubert! ¡Justo lo que necesitaba! Esa especie de canciones estróficas han actuado como un bálsamo curativo ante la herida de mi ser. ¡Oh, gran Asimov! SIT TIBI TERRA LEVIS. Lo siento tanto... Aunque tú ya no vas a saberlo. Ahora tendrías 96: ¿vivirías? ¿Permitirías que fuese a visitarte? ¿Seguirías escribiendo? ¿Seguirías explicando? ¡Pero esos canallas irresponsables te silenciaron! ¿Cómo tal error garrafal? ¡Ni yo lo cometería, mierda!
-¡Sí, claro: claro que sí! Seguiría escribiendo y explicando, mas ahora..., ¿Sabes que tienes un deber pendiente para con Morfeo y para contigo?
-¡No puedo dormir: te han matado, te han matado!
-Eso fue hace 24 años; ya casi ni me acuerdo.
-¡Es injusto!
-Lo sé, y me hubiera encantado seguir unos añitos más entre los vivos. Hubiese querido, por ejemplo, responder a muchas más preguntas de mentes curiosas, como la tuya: ¡no pierdas nunca esa inquietud! Y, recuerda: el ignorante es quien se niega a aprender; a cambiar; a indagar: ¡tú no! ¡Busca a gente que te explique! Y ahora, mi secreto; ¡pero guárdalo para ti! Si los demás se cansan de satisfacer tus deseos; si no tienen paciencia; si te llaman ignorante; si te desprecian porque en el fondo ellos tampoco conocen las respuestas y les avergüenza admitirlo..., entonces, querida..., entonces haz una cosa muy fácil, muy fácil, totalmente en tu mano: ¡lee! Yo te guiaré; otros te guiarán; tú te guiarás: ¡hay muchísimos libros que explorar! Olvida las máquinas y pertenece a esa élite que toma caminos diversos. ¿Me has entendido? ¿Seguirás mi consejo?
-Doctor Asimov..., yo...
-¡No! ¿También conmigo vas a llorar? ¡Mira que hace 24 años que no veo lágrimas! Ya casi ni me acuerdo. ¡Basta! Abre mis cien preguntas y léete dos; eso te relajará y te inducirá al sueño. Piensa en las partículas moviéndose a velocidades superlumínicas; imagina que eres un taquión.
-Pero, ¿al final existen los taquiones?
-¡Oh, es maravilloso! ¡Adoro tu espíritu! ¡No pierdas nunca ese afán! Dejemos los taquiones para mañana: lee dos preguntas y acuéstate, por favor. ¡No estés triste! Pierdes mucha energía y en ningún caso lograrás modificar el estado de la situación por lo que a mi muerte respecta. ¡Adiós!
-¡Noooooooooo!
aquí está mi entrada original, donde he corregido alguna cosa.
¿Lo de zurdo porque eres de izquierdas o por los electrones?
Aquí explico por qué mi relación con Asimov es tan íntima. ¡Gracias por la atención prestada!
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