Los medios y determinados voceros de opinión, esparcen la especie que el Sr.Obama es el candidato mas bien visto por la opinión pública europea, a las elecciones presidenciales de EE.UU.
Quizás tengan razón, los ciudadanos del continente somos proclives a aceptar la irracionalidad que llega del otro lado del Atlántico. Yo me defino inmediatamente me gustaría más que ganara el candidato demócrata que el republicano, pero en ningún caso Obama es mi candidato.
Obama es un radical religioso, bastante belicista, liberal acérrimo en materia económica, exponente de la corriente de pensamiento partidaria de que EE.UU. sea la potencia hegemónica en el mundo, y acostumbrado a mirar hacia otro lado cuando hay conflicto entre los intereses estadounidenses y los derechos humanos, partidario de pasar de puntillas sobre el tema de la pena de muerte y por supuesto nada de prohibir la proliferación de armas de guerra entre los ciudadanos. Aun hoy nada le hemos oído decir sobre Guantánamo, solo una muy tímida posición sobre salir del Irak, parapetado tras un montón de condiciones.
Recordemos a Kennedy, aun hoy icono del buen hacer para muchos ciudadanos, que promocionó la invasión de Bahía Cochinos en Cuba, inició la guerra del Vietnam y en su país solo vendió humo, como Obama, promocionando un “cambio” del que solo se notó que era más guapo y ligón, es decir un libertino, además de un liberal. Yo defiendo el derecho al libertinaje, pero no usando el catolicismo, y su moral, como moneda electoral, los cínicos no me caen nada bien.
Obama es un Kennedy, en el sentido de vender un cambio que no se diferencia en nada de la realidad actual, “mas de lo mismo”, eso si gestionado por un negro rico, hijo de inmigrantes ricos, sus posiciones políticas se identifican con el ala conservadora del partido demócrata, que, como todo el mundo sabe, son intercambiables con el ala centrista del partido republicano. Ni tan siquiera ha forjado una frase divertida como JFK: “El hombre de la nueva frontera”
Algún día hablaremos del bipartidismo del modelo americano, y de cómo les cae la baba de admiración a muchos europeos.
Aquellos, de izquierdas, que admiráis a Obama hacéroslo mirar, a lo mejor pronto tendréis motivos para el desencanto. Sarkosy también ha encandilado a muchos y la realidad, excepto su “savoir fair” ante las cámaras (junto con su estética mujer), es muy pobre, sin ideas, sin ideología, sin propuestas novedosas, sin una dosis de realismo solo gaseosa para el consumo de las masas a través de los medios de comunicación, mientras hipoteca los logros de la ilustración.
Ricardo
