Las noticias se amontonan en mi escritorio, la iglesia católica no gana para disgustos, su eficaz aparato de propaganda no da para apagar tantos fuegos, veamos los últimos acontecimientos.
El Sr. Antonio MR, cura del pueblo asturiano de Piloña, ha sido denunciado por dos hermanas nacidas en el pueblo, aunque actualmente residan lejos de él, por haber aireado en el sermón el nombre de las dos mujeres, que habían decidido apostatar.
Buscar el adjetivo adecuado a la reprobable conducta de Antonio es un trabajo al que renuncio, esperemos que la denuncia siga su curso y sea castigado con las penas previstas para estos casos en nuestro Código Penal, de uno a cuatro años de cárcel por desvelar secretos que vulneran la intimidad de las personas, además de inhabilitación para ejercer su profesión de dos a seis años.
Su única excusa es que “seguía órdenes del Arzobispado”, fijaros que no personalizan los curas entre ellos no es el arzobispo sino el impersonal arzobispado. Si así fuera y lo pudiera demostrar no tan solo debería castigarse a Antonio sino también a su arzobispo, por emitir ordenes para cometer delito.
Si no está conforme con la actuación de sus exfeligresas debería decirnos como debemos actuar ante quienes hacen cosas contrarias a la razón y a nuestra manera de pensar, se lo aplicaremos inmediatamente. Además debería revisar aquellos preceptos sobre la caridad que tanto predican cuando pasan el cepillo, pero tan poco cuando las personas ejercemos nuestro derecho a la libertad de conciencia y al ejercicio del librepensamiento.
Otro caso, este mas hilarante, es el de Sor Teresa Izzi de 79 años y Sor Albina Locantore de 73, que se han encadenado a una farola cercana al Vaticano, con carteles que pedían la mediación de JR, del tenor siguiente “Santidad no somos prostitutas, ni ladronas, ni enfermas mentales”.
Parece que en su monasterio hubo problemas con posibles irregularidades económicas además de tener un trabajador de sexo masculino que se movía libremente por dentro del convento. Aprovechando su salida para un tratamiento médico, no les han permitido la entrada y las han denunciado a la fiscalía por la cuestión económica.
Si B-16 no media en el conflicto van a descubrir lo duro que es el mundo exterior con los diferentes, con los malditos, con los expulsados de la comunidad de los obedientes. Les abrimos las puertas del librepensamiento para recuperar el tiempo perdido entre paredes inhóspitas y truculentos relatos de penas y dolores, les recomendamos la felicidad de pensar por cuenta propia y no delegar en estrambóticos y delirantes brujos la solución a sus vidas.
Ricardo