martes, 7 de octubre de 2008

QUE HACEMOS CON JR, ALIAS B-16?

Nuestro amigo JR ha dicho, en la homilía de apertura del sínodo de los obispos sobre la lectura de la biblia, dictada el domingo 5 de octubre, que los ateos serán castigados por dios. Sus palabras, discriminatorias con los que no piensan como el, ofenden la conciencia de las personas que no profesan sus pensamientos y de aquellas que aun profesando su religión son buenas y tolerantes.

Vale la pena analizar en profundidad la afirmación por cuanto su contenido tiene, desde nuestro punto de vista, ciertos matices que podrían caber dentro de algunas figuras previstas en los códigos penales del mundo civilizado.

En primer lugar su posición es clara, si merecen castigo las personas ateas es que el ateismo no es permisible digamos que, desde su punto de vista, por ser una posición delictiva y punible. Este planteamiento, demuestra que no es una persona ni respetuosa ni tolerante con los ciudadanos y ciudadanas que no creen lo mismo que el.

Esta actitud tan poco democrática, y alejada de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948, nos hace reconocer en él al inquisidor que lleva dentro, y que ha ejercido con mano de hierro entre sus correligionarios durante años. Solo un profundo replanteamiento de sus posiciones respecto de los seres humanos y sus derechos podría disimular un poco su autoritarismo enfrentado a la libertad de las personas, inventada por la Ilustración y condenada durante muchos años por los papas y los obispos.

Claro que quiere imponernos que las raíces de Europa son las cristianas: la intolerancia, el castigo a la disidencia, la persecución de la libertad de conciencia, el acecho a los librepensadores. Afortunadamente la Europa moderna, democrática y liberal tiene sus raíces en la Ilustración de la “Libertad, Igualdad y Fraternidad”.

Pero no distraigamos nuestro análisis, como la historia nos demuestra, y los textos clericales proclaman con todo descaro, desde el nuevo testamento, el brazo secular es el ejecutor de las condenas divinas, quiere esto decir que, igual que las fatuas de los musulmanes, la ejecución del castigo divino lo llevaran a “buen” fin algún “buen” cristiano, que si fuera musulmán merecería el calificativo de terrorista.

Alguien puede sonreír ante tamaña conclusión, pero no olvidemos los casos de “locos” que han asesinado sin pestañear a otras personas en nombre de una religión o de una forma de pensar. La promesa del paraíso para los que obedecen ciegamente a dios es suficiente para encontrar motivos para llevar a termino los mas execrables actos, recordemos a Franco a Pinochet o a otros “catolicísimos” dictadores.

No queda aquí el análisis del tema, queremos advertir a los que con buena fe son musulmanes, budistas, espiritualistas, deístas, protestantes, etc. y viven en “territorio católico” que después de nosotros van ellos, una vez acabado con los que defendemos el derecho de todos, defendemos la laicidad sin adjetivos, vendrán los demás. Recordemos la parábola de Bertolt Breg: “vinieron a buscar a un vecino pero como era judío no hice nada, luego vinieron a por otro pero como era homosexual no hice nada….”

Para acabar su trabajo tambien dijo en su discurso que la 'frialdad y la rebelión' de los 'cristianos incongruentes' lleva a la desaparición del cristianismo, ¿quiénes son esos cristianos? ¿dios también los castigará? ¿que hará la iglesia con ellos?
Mas interesante aún es la pregunta ¿qué harán esos cristianos con la iglesia católica, apostólica y romana? Todos conocemos alguno de ellos: abominan de la jerarquía, se distancian de la doctrina oficial, siguen a Leonardo Bolf,.... ¿porque continuan en esa iglesia que tanto desea el dinero, el boato, el poder y las glorias terrenales pero que condena a los que solo piensan diferente? ¿es ese su bondadoso entender de las relaciones humanas?

Ricardo

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